Una ley permanente
La participación es voluntaria. Nadie debe una explicación, confesión, pago, reunión final ni declaración pública para poder apartarse.
Sin castigo
- Sin rechazo ni aislamiento
- Sin amenazas
- Sin condena espiritual
- Sin pérdida de valor humano
- Sin presión mediante la familia o la comunidad
- Sin usar información privada para obligar a regresar
Un camino puede permanecer sin exigir nada
“El camino no desapareció cuando dejaste de andar. Permaneció bajo tus pies, esperando el siguiente paso honesto.”